martes, 5 de octubre de 2010

Sábado 04 de septiembre de 2010

Me acosté a eso de las 11 p.m. después de bañarme, 30 minutos después estaba durmiendo. Mi cama esta ubicada contra una de las paredes de la habitación, la de mi mamá contra la otra pared y el colchón de Ulises, mi perro, esta en medio.
A veces uno tiene la sensación de cerrar por unos breves instantes los ojos y cuando los vuelve a abrir mira el reloj y se da cuenta de que no pasaron segundos sino horas. Cuando mire el despertador los números en rojo de la pantalla anunciaban la 3.33 a.m.
¡Carajo!
No se por que solo yo los puedo sentir y ver y tocar y oler y espantar y golpear o curar. ¿Por qué ni mi fiel amigo puede, como yo, sentirlo, si apareció delante de él, detrás de mí?
Al principio era una sombra sin forma, humo negro, que gemía y se movía como si una suave brisa soplara en la habitación, estirando hacia mi lo que parecía un brazo. El miedo me tenía paralizada, estaba de espalda a esa cosa, pero no lo suficiente como para no poder desplegar mis alas, solo pude mantenerlo a raya. Intente lastimar a esa cosa con la punta de las plumas como si fueran navajas pero no estaba logrando nada. Intente, no sin algo de dificultad, darme vuelta al mismo tiempo que sacaba mis cuernos; de color negro, como los de una cabra de las montañas están enroscados en espiral, son de hueso macizo. No sirvió de nada y casi no podía moverme, me deje caer en la cama y estire violentamente mi cola con el arpón de la punta firme para atravesarlo pero no lo conseguí, como ya dije; parece estar echo de humo. Continúe intentando defenderme batiendo mis alas.
Por fin pude darme vuelta y aquel espectro o lo que sea había desaparecido. Me levante y fui a la cama de mi mamá buscando refugio, ella sabia que había algo pero no sabia qué, levanto las sabanas y me acosté poniendo mi espalda fría contra su pecho, volví a sacar mis alas y atravesé su cuerpo, nos cubrí con ellas formando un escudo pero mi vieja me obligo a darme vuelta pensando en proteger mi corazón. Al pedo por que esa cosa ataca por la espalda, había aprovechado su momentánea desaparición para tomar una forma completamente definida.
Supongo que la desesperación fue lo que me llevo a saltar le en sima y agarrarlo del cuello que ahora tenia, vi su rostro claramente y parte de su cuerpo; tenia una camiseta común y un pantalón de jean, era alto flaco y pelado. Presione su cuello con ambas manos pero no parecía hacer le nada, comencé a golpear su cabeza contra la repisa que esta sobre la cama de mi vieja y a pesar de que sangraba él no parecía sentir dolor, sin pensarlo apoye mi dedo gordo de la mano derecha sobre la herida de la frente de aquel ser, presione con fuerza y deslice el dedo, la herida se había cerrado.
Desperté en mi cama con el cuerpo mojado de transpiración, de miedo, mire el reloj, 3.40 a.m., solo habían pasado 7 minutos.
Fui al baño, volví a la cama sin apagar la luz del pasillo y convencí a Ulises para que se acostara con migo. A pesar de tenerlo en mis brazos no logre relajarme, no pude volver a dormir en toda la noche por que el miedo se había instalado en mi alma.

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