miércoles, 13 de octubre de 2010

El tren se acerca Parte 2

Desde que salió del medico hasta que llego a su casa, donde se encontró con su hermana y el marido de ella, Don Enrique Guzmán, no cambio la seria expresión que su rostro había adquirido cuando le dieron la buena noticia. Sin esperar ninguna palabra de su hermana Doña Alcira conto que esperaba a su primer hijo con una enorme sonrisa. Doña Leoncia simplemente se quedo con la misma mirada que tenia hasta ese momento, después de unos momentos en los que se dio cuenta de que su hermana y su cuñado esperaban que dijese algo, conto que ella también estaba embarazada como quien comenta que tiene un nuevo trapo para fregar.
Las hermanas se miraron a los ojos como no lo habían echo desde que su madre las había separado, se conocían demasiado bien como para no darse cuenta de la alegría de una y la amargura de la otra.
A finales de 1957 y con un mes de diferencia ambas hermanas dieron a luz.
Cuando Doña Alcira y Don Enrique llegaron a Buenos Aires vivieron un tiempo en la habitación que anteriormente había ocupado Doña Leoncia en casa de su tía, la joven Alcira se puso a trabajar inmediatamente en la tienda de ropa de Doña Ester, mientras que su marido encontró trabajo en una carpintería cerca de la casa.
Doña Ester se había casado pero jamás había tenido hijos luego el marido murió dejando la sola. Fue cuestión de tiempo para que le tomara cariño a aquella muchacha hija de su cuñada, pero después de todo como no lo iba a hacer si era una “rica chica”. Al cabo de un año la tía postiza le regalo a la pareja un trozo de la propiedad para que edificaran y 5 años después, antes de morir, les dejo todo cuanto poseía. Doña Leoncia se trago aquello como si fuera un bicho aun vivo que peleaba por su vida en la garganta de la mujer mientras que baja lentamente hacia su estomago. Por aquel entonces nadie, salvo, quizás, su hermana, se había dado cuenta de los sentimientos que se gestaban en su interior.
Anabela creció en el seno de una familia muy amorosa, cada vez que se podía le compraban algún juguete que quisiera. A pesar de eso la niña no fue una pequeña malcriada, siempre se dedico por completo a sus estudios y jamás demostró tener ningún tipo de maldad en su corazón. Ayudaba en su casa y cuando aprendió a utilizar la aguja y el hilo se puso a trabajar de vez en cuando junto con su madre en la tienda, siempre y cuando no la llamaran sus amigos para jugar. De todas las personas que la rodeaban a la que siempre quiso más que a nadie era a su prima Carlota.
Carlota tenia una vida completamente diferente a la de su prima, se levantaba bien temprano y limpiaba un poco la casa antes de ir al colegio, no tenia ningún amigo salvo su prima. Desde temprana edad demostró haberse obsesionado con la limpieza. ¿Pero como no iba a suceder eso si la castigaban terriblemente cuando cometía hasta el mas mínimo error? 

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