viernes, 17 de septiembre de 2010

Vieja de mierda

No era la primera vez que caminaba por esas veredas sin calles, angostas, que formaban un laberinto, donde las paredes eran de nichos y panteones familiares. En algunos de los portales había gente conversando y hasta riendo. A medida que caminaba veía postes con indicaciones como los que te dicen las calles, había pasajes a cielo abierto. En aquellos tramos podía ver el color celeste pálido brillando por el sol y de vez en cuando la copa de un árbol asomando, un poco, sobre la pared. A medida que avanzaba pensaba en un colectivo de color rojo de los viejos, con trompa, de los que ya casi no hay, pero sé que pasaba por ahí.
De repente me encontré parada en el tercer o cuarto escalón de una enorme escalera sin barandas que se encontraba en uno de los lados de un gigantesco recinto, las paredes altas, cubiertas por azulejos blancos, estaban sucios al igual que los vidrios que formaban el techo abovedado. Mire hacia abajo, al final de la escalera, y vi a una vieja de pelo corto enrulado vestida con un polar y un jogging, tiraba de un changuito, me miraba sonriendo. Como un animal asustado sentí que toda mi piel se erizaba y mis orejas se tiraban hacia atrás, curve mis dedos  como si fueran garras, abrí la boca y le enseñe los dientes al tiempo que gruñí. La vieja solo se río y a medida que se iba me decía “te diste cuenta ¿eh?” 
Me levante de la cama con el cuerpo frio pero transpirado, fui al armario, agarre a mi muñeco Jujo y volví a la cama dispuesta a segur durmiendo.
Cuando logre volver a dormir tuve otra pesadilla. No recuerdo donde estaba  ni siquiera sé cómo era el lugar, sólo lo que ocurrió. Tenía que escapar de okaasan (mi vieja), ella tenía un aspecto normal solo que estaba más flaca. Sabia que no la tenía que dejar agarrarme porque me iba a comer, hasta que había acorralado en un rincón elevado, tuve un flash en el que logre ver como era en realidad. Tenia la boca súper ancha con un montón de dientes afilados y una mirada que me dio tanto miedo que desperté asustada.
Un par de días después aleje un poco más mi cama de la de mi vieja, solo fueron un par de centímetros.

1 comentario:

  1. Los sueños, cuando deciden no darns tregua, pueden ser muy realistas.

    Es interesante el texto, pero te faltan varios acentos... Se soluciona fácil, no te preocupes.

    Saludos

    J.

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